Cuaderno de Domingos al Piano

Uso del metrónomo en el Casio CDP-S110 para no perder el ritmo

Metrónomo del Casio CDP-S110 para practicar piano en casa sin perder el ritmo

El dedo se me queda colgado sobre la tecla de Function, otra vez, porque se me olvidó la combinación exacta para bajar el tempo y el himno que tengo abierto en el cancionero pide un paso más lento del que llevo. El Casio CDP-S110 no tiene pantalla, así que el metrónomo vive escondido entre etiquetas chiquitas encima de las teclas, y cada vez que quiero cambiarle la velocidad tengo que acordarme del truco de memoria otra vez. Practico piano en casa, sola, sin profesora, como cualquier principiante con un cancionero y mucha paciencia, y esta tarde, en mi rincón del comedor aquí en Versalles, el clic suena más terco que yo.

Hay una idea que circula bastante entre quienes empezamos solas, sin profesora, con el cancionero de la iglesia como único método: que tocar con el clic del metrónomo te vuelve una pianista de madera, mecánica, sin alma propia. Llevo suficiente tiempo peleando con este aparato para decir que eso no es cierto, o no del todo. El clic no mata la musicalidad. Lo que la mata es dejarlo prendido de principio a fin del himno, sin apagarlo nunca, sin dejar que la mano respire sola en algún momento.

El metrónomo y la forma de tocar

Esa idea se armó, creo, en un grupo de WhatsApp de principiantes que organizó Nubia Espitia, una conocida del coro, hace un tiempo. Ahí alguien soltó que el metrónomo entumece los dedos y que es mejor fiarse del oído desde el inicio. Nadie lo discutió mucho porque el grupo se apagó solo, en dos semanas, antes de que llegáramos a ponernos de acuerdo en nada. Nohemí Tobón, de mi grupo de jóvenes, jamás ha necesitado leer una partitura porque afina de oído con una puntería que a mí se me escapa todavía, pero eso es una destreza distinta, no una prueba de que el clic arruine nada. La última vez que ensayamos llegó, como siempre, con un paquete de galletas y me preguntó por qué yo seguía contando en voz alta mientras tocaba.

Primer plano del botón Function y las etiquetas del metrónomo en el piano digital Casio CDP-S110

Lo que sí es cierto es que el metrónomo, mal usado, puede dejarte tocando como reloj de pared. A mí me pasó al principio: ponía el clic, tocaba el himno completo de corrido con él prendido de la primera nota a la última, y terminaba sonando aplanada, sin ningún matiz. El problema no era el aparato. Era que yo no sabía todavía cuándo soltarlo.

Marcar el tempo sin pantalla en el CDP-S110

Para quienes recién estamos conociendo este modelo, el truco está en las etiquetas diminutas que tiene el chasis, justo encima de las teclas: dicen 'Metronome' y 'Tempo'. Hay que dejar presionado el botón de función y usar las teclas que llevan asignados los números del cero al nueve, como quien marca un número de teléfono viejo, para activar el metrónomo y fijar el tempo exacto. Si el cancionero pide un tempo de 80, sostengo Function y marco cero, ocho, cero. Las 88 teclas con peso de este piano responden distinto bajo el clic que un teclado liviano de esos baratos, esa comparación da para otra conversación, pero ayuda saber que el peso de la tecla también cambia cómo se siente seguir el pulso.

Cancionero de iglesia abierto con anotaciones de tempo para practicar piano en casa

Ya no tengo que mirar el manual cada vez. Los dedos aprendieron solos la combinación, de tanto repetirla antes de cada ensayo, y ahora cambio el tempo casi sin pensar, mientras sigo tarareando el himno por dentro.

El acento del primer tiempo importa más de lo que pensaba

El CDP-S110 también deja cambiar el acento del primer tiempo del compás, no solo la velocidad, y en un himno en 3/4 ese acento marcado es justo lo que distingue un vals de una marcha militar. Los 64 sonidos de polifonía que trae el chip no sirven de mucho si uno entra tarde o se queda pegada en la nota equivocada. Si el clic te acelera y la muñeca empieza a avisar, eso tiene su propia historia, que no voy a abrir del todo aquí.

De hecho, ya escribí sobre cómo evitar el dolor de muñeca al alternar entre traducir y tocar piano, porque pasar del computador al teclado sin ninguna pausa es la fórmula perfecta para el desastre. El metrónomo ayuda a que el movimiento sea fluido, no robótico, siempre que uno respete el cuerpo primero.

Rincón de práctica con el piano digital Casio CDP-S110 y un gato cerca, en un apartamento de Cali

Cuándo apagar el clic

La regla que me ha servido, sin ser ninguna fórmula mágica, es esta: uso el metrónomo solo en el compás o los dos compases donde los acordes cambian y los dedos se me enredan, lo repito despacio unas cuantas veces, y en el momento en que ya no fallo ahí, lo apago. Después pongo una pista de acompañamiento o simplemente toco en silencio, sin clic, para que el oído vuelva a mandar un rato. Mantener el ritmo sin el aparato es una destreza aparte, que da para otra conversación completa, pero empieza justo en ese instante de soltarlo. Eso es lo que más me ha servido en mi progreso al tocar piano desde cero nivel 1 durante estos meses, aunque suene a poco.

Ayer la página del cancionero se cerró sola, porque el lomo ya está viejo y no quiere quedarse abierta del todo, y mientras la sostenía con una mano, la otra encontró el acorde siguiente sin que yo lo pensara. Ese tipo de cosas no pasan por mirar una pantalla que no existe en este piano. Pasan por las veces que el clic me obligó a estar lista antes de que sonara.

Lo que queda cuando el clic se apaga

Cuando el clic se apaga, lo que queda no es vacío, es espacio para pensar en otra cosa, como en cómo leer acordes de himnos cristianos para piano sin ser experta, que sigue siendo mi otro problema pendiente. El metrónomo no compite con eso. Solo ordena el tiempo para que la cabeza pueda ocuparse de lo demás.

No soy profesora ni tengo ningún título que respalde nada de esto, solo soy una traductora con un piano en la mesa del comedor y un cancionero que insiste en cerrarse. Si el metrónomo te hace doler algo más que el orgullo, para y pregúntale a alguien que sepa de verdad de postura y técnica. Yo, por ahora, me conformo con que el clic y mi pulso vayan parejos la mayoría de las tardes.

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